lunes, 21 de septiembre de 2015

Mandrágora





Aquí conocemos a Miriam, la hija del nuevo consejero del rey que se encuentra viviendo una vida totalmente diferente a la que solía llevar, Su padre se hizo el nuevo consejero del rey, dado que el anterior había desaparecido de la nada, algo muy extraño pero sólo lo dejaron pasar. 
Para Miriam y su padre no fue sólo una coincidencia y por eso mismo habían decidido entrar de esa forma al reino, debían descubrir la verdadera razón la de desaparición de aquél consejero. 

Miriam no tuvo una vida fácil allí, siempre era criticada y reprimida por todos los miembros del reino; ella tenía muchos estudios y le encantaba aprender cada vez más y nunca se interesó en ser "una doncella", hasta que apareció alguien de quién se enamoró y cambio por un tiempo su forma de pensar y sólo quería ser buena dama.  
Desde qué había llegado ahí comenzó a tener raros sueños con una planta llamada Mandrágora, pero al desconocer su significado decide estudiar botánica para poder saber al respecto; al estar leyendo de ello, descubre que puede hacer pociones de amor con dicha planta, así que decide salir al bosque por una  y al llegar ahí aparecen unas mujeres bastante peculiares que le hacen cambiar por completo la vida que llevaba hasta ahora. 


Es un libro bastante atrapante desde la primera página, cuando te engancha no puedes ni quieres dejar de leer, al menos eso me pasó a mí. Todos los personajes son únicos e increíbles me ha encantado toda la historia y la trama de esta, además que "el secreto" de Miriam me pareció genial. Un libro muy recomendable. 


Lo que más me gustó. 

Fueron muchos aspectos, entre ellos fue la forma de ser y pensar de Miriam (excepto cuando cambió su pensar por agradarle al príncipe), la forma de ser de Santiago ya qué pienso qué es un personaje muy interesante y nada que ver con otros protagonistas de algunos otros libros, la batalla que se da en el bosque y el hecho de qué la gran dama haya ayudado por medio de María a Miríam.


—Demasiado tarde. «He estado ciega», pensó. «Y ahora lo he perdido».
Con un suspiro, se retiró al fondo de la celda y se dejó caer.
—Si soy una bruja —le espetó—, ¿por qué no puedo salir de aquí?
—Porque eres una bruja, no un fantasma —replicó él—. No puedes atravesar las paredes.—


Lo que menos me gustó.

Fue que Miriam se haya cegado por un tipo que no valía la pena y que haya dejado ir así cómo así a Santiago.


Lectorati

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